Río Huaycoloro desata su furia y mantiene en vilo a la capital

Casas, colegios y negocios han sido perjudicados por la fuerza de la naturaleza. En tanto las lluvias podrían aumentar en la tarde

“¡Se salió el río! ¡Corran! ¡Corran! Salven sus vidas”, era la frase que doña Domitila de la Rosa (70) y su familia escucharon repetidas veces gritar a adultos y niños la tarde del martes mientras estaban reunidos celebrando el cumpleaños 26 de su nieto.

Nadie hizo caso al aviso, no querían interrumpir la fiesta ni dejar de degustar el arroz con pato y caldo de patasca que habían preparado para tamaña celebración.

Minutos después, Domitila y su familia se llevaron la ingrata sorpresa de que no se trataba de una broma. Ya para eso fue demasiado tarde. Abrieron la puerta y lo que vieron los asustó: un cúmulo marrón de lodo, barro, piedras, ramas de árboles ingresó -sin dar tregua- a la pequeña vivienda, ante la mirada atónita de la familia y los invitados.

Los nietos más pequeños que jugaban fuera de la casa se salvaron por segundos de que la inundación los cubra. Teófilo Feliciano (72), esposo de Domitila, quien se moviliza en silla de ruedas, estuvo descansando en el tragaluz de la casa y también fue rescatado. Tras salvar a los indefensos miembros de su familia, Domitila puso a salvo sus electrodomésticos y demás pertenencias.

Así, la casa de Domitila, en el asentamiento humano 30 de Diciembre, en la avenida Malecón Checa, en San Juan de Lurigancho, se convirtió la tarde del martes en una de las 164 viviendas afectadas del distrito por el desborde del río Huaycoloro, tras el agigantado aumento de su caudal. También se reportó el colapso de unos 18 predios.

Otras zonas devastadas fueron la avenida Chimú, donde decenas de negocios sufrieron los estragos de la naturaleza. Las calles de los sectores de Campoy y Huachipa también se vieron inundadas. “Se sentía como la caída de una catarata. Vi por mi ventana y no podía creerlo. Toda la avenida Chimú estaba inundada”, contó la vecina Segismunda
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Pasado el impacto violento de la inundación, los vecinos provistos de palos, escobas, maderas, ollas, baldes, y todo lo que pudieron encontrar, comenzaron a limpiar sus viviendas y a intentar, aunque sin suerte, retirar el agua marrón. Otros improvisaron costales de arena con bolsas de mercado y cartón para colocarlos cerca de sus casas y evitar más daños.
En su camino, la furia del río Huaycoloro arrasó con el puente del mismo nombre, moviéndolo 20 metros. La estructura, de 30 toneladas, colapsó hasta quedar inservible. Es así que la fuerza del agua del río, cargado de barro, lodo y piedras, resintió el puente Huaycoloro. Más de cinco mil personas, en horas de la tarde, quedaron varadas en ambos sentidos de Santa Clara-Lima.

Cerca de las 6:30 p.m., la situación empeoró. La fuerza del río no solo invadió San Juan de Lurigancho. Llegó también hasta el Rímac, a los jirones Virú y Trujillo; así como a la avenida Luna Pizarro y siguió su furioso camino hasta Acho. La comisaría de Piedra Liza quedó inundada. Miles de personas que salían a esa hora de su trabajo o centro de estudios para dirigirse a sus casas demoraron hasta más de cinco horas en regresar a su destino, como San Juan de Lurigancho.

AMANECIDA

Pistas inundadas, carros manchados de lodo, vecinos que no durmieron por limpiar sus casas, transeúntes que hacían maniobras para impedir caer sobre el barro. Ese fue el panorama ayer tras el desborde del río Huaycoloro en el Rímac y San Juan de Lurigancho. Alertados por los vecinos, OJO visitó ayer Chosica, donde 200 familias de los sectores de La Encalada, Los Tulipanes, Huachipa Norte, Jicamarca y Cajamarquilla fueron golpeadas por el desborde y posterior huaico del Huaycoloro.

“En los últimos 15 años no se había visto un fenómeno así. Mis piernas quedaron enterradas”, contó Graciela Quispe mientras su vecina Carmen se lamentaba, junto a sus muebles ya inservibles por el lodo, de cómo pagaría el préstamo bancario de S/5 mil que había solicitado en el banco. “Pedí el dinero para mi negocio y esta desgracia mató mis sueños”, contó apenada. El Ejército repartió alimentos, colchones, carpas y agua a los damnificados.

Ayer en la tarde se registraron dos nuevos huaicos. Uno en la quebrada Jicamarca, lo que provocó el incremento del caudal del río Huaycoloro; y otro en el distrito de Ricardo Palma, en Huarochirí, producto de las intensas lluvias registradas en las zonas altas del país, lo que generó la restricción vehicular en la Carretera Central y desató la alarma entre los vecinos de Chosica, quienes buscaban dónde refugiarse y salvar sus pertenencias.